Una finca de 6.250 m² en plena Sierra de Madrid, en Miraflores, pensada para desconectar sin alejarse. Cuenta con dos viviendas independientes —ideales para dos generaciones o para reservar una como casa de invitados—, además de piscina, jardín, garaje y trastero.
El entorno lo es todo aquí: aire limpio, silencio y montaña, con la comodidad de tener Madrid a menos de una hora en coche. Un espacio para vivir la naturaleza durante todo el año.
Era la propiedad perfecta para quien buscaba un refugio de fin de semana o una vida más tranquila sin renunciar a la ciudad.
Operación gestionada y cerrada por Évora.